Viaje a Atizapán: Las enseñanzas de Don Rogelio

III.- La edad de un hombre

Durante la primera semana, supe que Rogelio, como insistía que le dijera, era una persona sencilla, pacífica y sin problemas con la vida, parecía que tal equilibrio con la vida formaba parte de su ser. Me parecía enérgico, alguien a quien ves te contagia con su calma, una persona modesta sin afán de presunción. 

Don Rogelio era de esas personas que, con poco tiempo de conocerlo, te provocan cierta confianza, esas personas a las que puedes contarle un íntimo secreto porque sabes, sin saberlo, que lo guardarán, así es su caracter. Personas que llegan a saber más de ti que aquellas con las que compartes tu vida, tu casa, tu habitación, tu cama.

- ¿Cuántos años tiene?- pregunté una tarde. 

- Esa fijación ridícula que se tiene con la edad, como si la edad te dijera el tipo de persona con la que te saludas en las mañanas, con todo respeto es de esas preguntas que uno hace aveces sin pensar, porque yo no te voy a mentir, yo también lo he hecho, pero con el tiempo te das cuenta que es una pregunta tonta- respondió con una sonrisa, eran palabras fuertes con un tono suave, la clave para insultar a alguien sin que se dé cuenta- tengo 56 años- concluyó.

- Se ve más jóven.- Respondí.

- Claro, porque, como te dije la edad no dice más que el tiempo que ha pasado desde que naciste, pero la cara de una persona, su cuerpo, sus gestos te dirán cuánto a vivido esa persona. 

Una persona interrumpió nuestra plática y luego hubo un silencio que duró casi una hora. 

- Como te decía, un hombre que vive 45 años y tiene cara de que se lo lleva la mierda, es un hombre que ha vivido angustias toda su vida; una mujer que tiene cara de cabrona es por algo, generalmente porque ha aprendido a valerse por ella misma, las mujeres son mas fuertes que los hombres, ya te debiste dar cuenta, ellas pueden llevar al extremo su cuerpo por sus hijos, por su hombre en algunos casos, y difícilmente se les compra con dinero, ellas son más evolucionadas, ellas necesitan cariño. A mi no me quita nada que mis hijos que no me vayan a ver, pero a su mamá la pone triste que la olviden, la pone feliz que la visiten, se emociona cada que van a saludarla, no es necesario un regalo, el ver a su hijo, a su creación, con eso ellas son felices. Es por eso que las mujeres se ven más grandes que su edad, las emociones que ellas viven difícilmente las podrá experimentar un hombre. Y sin embargo ellas viven más que nosotros- se secó los labios y concluyó- te voy a decir algo, ojalá lo tomes en cuenta, cuando un crece, estudia y resuelve y construye su vida; cuando creces y te haces hombre, olvidas que tus padres también crecen y se hacen viejos. 

Regresé a casa con esa frase en la cabeza. Tenia tiempo que no hablaba con mi madre, tenía tiempo que no le expresaba lo mucho que la quiero. De nuevo Don Rogelio había dejado un desastre en mi mente. 

Esa noche supe que tenía que decirle a mi madre que sin importar lo lejos que me encuentre, ella siempre estará conmigo, en mi corazón, en mis pensamientos. Sentí un alivio al decir esas palabras. Al acostarme noté que un par de lagrimas cayeron sobre mi almohada, después perdí conocimiento de mi, descansé.

mysticsoul-x said: me agrada lo que escribes. c:

Hola! Muchísimas gracias por visitar mi Tumblr, me haz hecho soltar una sonrisa. Seguiré publicando cosas así que quedate al pendiente. 

Anonymous said: exactamente que te motiva a escribir. en horabuena por los psicologia son muy entendibles y me ayudaron en mis tareas

Gracias por visitar mi Tumblr, me motiva el saber que alguien me lee y gusta de mis ideas, me agrada la idea que puedo ayudar a alguien. Saludos !

Viaje a Atizapán: Las enseñanzas de Don Rogelio

I.- Introducción. 

A veces sucede que las personas con las que compartes ciertos momentos de tu vida son de las que más aprendes, quizá te das cuenta en ese mismo preciso momento, quizá la vida se encarga de que te des cuenta más adelante, sin embargo algo queda claro, toda persona que conoces dejará una huella en ti. 

Así sucedió conmigo, años antes, había leído un libro llamado “El viaje al Ixtlán” de Carlos Castañeda, en aquel momento en mi vida fue un libro que me ayudó mucho a encontrarme tanto espiritual como mentalmente. Quién iba a pensar que me tocaría vivir en carne propia una versión del libro, un viaje que me enseñó una ruta alternativa al camino trazado. 

Mi viaje ocurre en Atizapán, un municipio del estado de México, mitad pueblo mitad ciudad, estas son las enseñanzas de Don Rogelio.

II.- No hacer ruido

Apareció un martes o miércoles, no lo recuerdo bien, ahí estaba, serio, cansado, como sus 56 años lo habían tratado, le dí la mano y me presenté. 

- Que tal, me llamo Erick- le dije- me sorprende que haya llegado sin previo aviso, espero nos llevemos bien. 

- Mucho gusto Erick, mi nombre es Rogelio, llámame como te plazca, en un par de meses no vas a saber ni quién fui- me dijo, haciendo una pequeña sonrisa al terminar su frase. 

- ¿Qué paso Rogelio?, yo siempre trato de acordarme del nombre de las personas- contesté para no parecer grosero. 

Hubo silencio, y después él dijo:

- Te voy a decir algo, que no vas a poder negar- dijo mientras me volteaba a ver a los ojos- nunca nadie es tan importante como para que te acuerdes de su nombre. El nombre de tu primer novia te cuesta trabajo recordar, el nombre de tu amigo de la primaria, ése que jurabas conservar hasta de grande, ya no lo recuerdas, ya la secundaria la empiezas a ver de lejos. Todo mundo quiere estar aquí, ser recordado, por algo, cualquier cosa, quizá porque es el hijo de puta que pone apodos, o el cabrón que invita las cervezas, quieren ser recordados, pero la clave está en ser silencioso, no hacer ruido, entrar en la vida de alguien sin hacer alboroto, salir de la vida de otra persona sin exclamar que te vas y nunca volverás.

Yo interrumpí con una risa, puesto que todo mundo quiere dejar huella, ser importante, y ser recordado por tu nombre, no por el apodo o algo que hacías. 

- ¿No me crees verdad?- contestó a mi risa- Mira, cuando no haces ruido te conviertes en un fantasma en la vida de alguien, saber cuando irse es algo que pocos saben hacer, porque ya nadie entiende que estamos aquí de paso, el tiempo nos hace viejos, nos desgasta, el saber irse sin hacer ruido hace que las personas te recuerden con el mejor de los momentos, hace que las personas se pregunten ¿qué habrá sido de ese sujeto? en vez del clásico “lo conocí pero me hago pendejo porque realmente me caía mal”. Eres muy jóven para tratar de entender, pero haz memoria, extrañas más a las personas que supieron irse, aunque haya dolido su adiós, que las que se quedaron al final y consumieron una amistad.

Entonces recordé el escrito que encontraron junto al cuerpo de Kurt Cobain. “Es mejor arder que apagarse lentamente”.  Me sentía algo expuesto, no sabía como responder. 

- ¿Y usted sabe mucho de la vida? - pregunté.

Yo también puedo tener un millón de amigos…

Lo de ahora es hacerse el interesante, el amigo de todos, yo también si quiero puedo hacerme el raro, el interesante y tener un millón de amigos.

Ustedes saben, poner mi departamento, comprar un par de pizzas, un par de cervezas, tocar la guitarra. Verán cómo me convierto en el sujeto más popular de mi colonia y tengo un millón de amigos, pero no tengo ganas, porque soy feliz siendo yo, un inadaptado más que pasa las noches escribiendo en Tumblr.

Sólo sé que no sé nada, y estoy un paso adelante de ti al saber que no sé nada, porque sé algo: que no sé nada; mientras tu inventas cosas para poder dar una explicación.
Socrates (via ericktronico)
(Reblogged from ericktronico)
Definitivamente no sé que va a ser de mi si no me hago rico en los primeros años de mi vida.
"Sin embargo, fingir felicidad sigue siendo la peor de las tristezas".
Te haría el amor una y otra vez, día y noche, lo suficiente para que todos en la luna se enteraran que eres mía.
(Reblogged from ericktronico)