Y sí…
He estado ocupado, haciendo esto y el otro, no siento que me vaya el traje formal y tengo ése pánico escénico de cualquier niño de secundaria, pero aquí me tienes, pensándote, anhelandote, deseando estar contigo, junto a ti aunque sean un pequeño instante de tiempo, pero no tan corto, lo suficiente para decirte que te amo y besarte como un loco, como un maniático, como si fuera un andante en el desierto encontrando el oasis.
Y todo lo anterior se resumen en: Te extraño, y mucho.